EL VIENTO SOLANO V

El Viento Solano VI (2008) Alto 286 x ancho 275 x fondo 156 cm Hierro forjado pátina óxido/cera Col. Artista

FICHA TÉCNICA:
(2008)
Hierro forjado
286 x 275 x 156 cm
Colección del Artista

En el trabajo de Chirino, la escultura va siempre más allá de su volumen y de su peso. Es, ante todo, su proyección: penetra y transforma el espacio que la rodea. Se trata de una manipulación del hierro como soporte de un lenguaje plástico específico, es decir que solo podía llevarse a cabo con hierro forjado. La materia esculpida se proyecta mas allá de sí misma.

Afrontar El Viento es abrazarse intensamente con la dificultad misma: abordar, mediante una nueva practica, un concepto de escultura que asocia la materia inalterable a la estabilidad, a la suspensión del tiempo. Y para expresar lo contrario: el aliento que nada detiene. Una pujanza violenta pero inmaterial. Chirino incluso lleva la contradicción hasta el extremo esculpiendo un Sueño.

Según su catálogo razonado publicado por el Museo Reina Sofía, su primer Viento data de 1959. Ya era una espiral, tema fetiche para él, inspirado en el arte aborigen de Canarias, de donde procede. Pero es una espiral que lleva toda una historia en su martilleo. Estirada sobre sí misma de forma desigual en el sentido de las agujas del reloj, como sometida a terribles presiones antes de ofrecer una salida.

Después de casi medio siglo y de innumerables espirales, tanto las más diversas torsiones imaginables como, al contrario, regulares, El Viento de hoy aparece perfectamente enrollado de derecha a izquierda, nos arrastra a su profundidad y se cierra. Su tamaño hace que se proyecte aun mejor en el espacio circundante.

El Viento Solano se contradice por su extrema ligereza, el ímpetu grandioso, la escritura en el espacio de la curva depurada, como si aquí tuviéramos en una sola obra los dos horizontes del trabajo de Chirino.