MI PATRIA ES UNA ROCA (III y IV)

Mi patria es una roca III (2006) Alto 70 x ancho 130 x fondo 130 cm Hierro forjado pátina óxido/cera Col. Artista

MI PATRIA ES UNA ROCA III
FICHA TÉCNICA:
(2006)
Hierro forjado
70 x 130 x 130 cm
Colección del Artista

Mi patria es una roca IV (2006) Alto 65 x ancho 130 x fondo 130 cm Hierro forjado pátina óxido/cera Col. Artista

MI PATRIA ES UNA ROCA IV
FICHA TÉCNICA:
(2006)
Hierro forjado
65 x 130 x 130 cm
Colección del Artista

«Aquí es de donde arranca mi obra. En la tierra inestable que piso, ella es una referencia sólida».

A comienzos de los años ochenta, Martín Chirino produce también otras piezas singulares, de gran formato, que no corresponden con ninguna de las tipologías anteriores; la espiral crece ahora sobre así misma,  desde el suelo,  formando círculos casi perfectos que se cierran ligeramente a cada vuelta. De ese modo crea una estructura que en lo alto se obtura en sí misma, como una bóveda. O al revés, la espiral comienza a abrirse y a girar de manera casi perfecta, como si por un momento pretendiera evocar los círculos concéntricos, y avanza lentamente y desciende sin apenas apartarse del recorrido anterior, y se constituye en una pequeña morada, hermética, acaso asfixiante, detenida en el suelo. Para darle título, Chirino recuerda un célebre poema de Nicolás Estévanez, el escritor canario del siglo XIX, y elige uno de su versos finales para esta serie de vientos que despliega desde 1987. Aquél poema evocaba la mansión, la casa, la isla y, asimismo, el lugar de la infancia donde vio la aurora por vez primera; era también un canto a un territorio que podía desprenderse sin complejos de cualquier otro centro político y cultural. Mi patria es una roca, de Chirino, es, sobre todo una imagen del mundo, aunque pueda evocar un espacio de identidad nacional, como en Estévanez. “La roca– apunta Chirino- es un símbolo al que también me aferro, el sentimiento de aquello que me sostiene; para mí la roca es la añoranza de las islas en mi lejanía”.